Proyecto Artístico y Cultural

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1º VIAJE A LA LINEA SUR
Mapa del Viaje

Mapa del Viaje

Aquí está la ruta diseñada, así se presenta en un pequeño dibujo la inmensidad que pretendemos atravesar. Viajar una y otra vez dando vueltas a este mapa mucho antes de dar la primera pedalada. Calculando kilómetros, vientos y paradas para convencernos de que será posible.

 

-¿están cumpliendo alguna promesa?. Nos preguntó una señora mientras nos miraba sorprendida.
Peregrinos de una religión particular allí estábamos en El Cuy, lugar donde nos habíamos propuesto llegar en la primera jornada. Atrás quedaban más de 130 kilómetros de asfalto y la satisfacción de ver que las previsiones y el resultado estaban parejos.

Día 1 -

General Roca – El Cuy – 18 de Marzo
Distancia: 136 kms. Tiempo de pedaleo: 8 hs. 15′                                            Promedio: 16,4 kms.p/h
Hora de salida 6,55   Hora de Llegada: 18,15

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7 de la mañana, la ciudad se despereza. Salimos rumbo a la línea sur.
Comida, herramientas y repuestos,la carpa, bolsas de dormir, los títeres,
los instrumentos y decenas de cosas en paquetes y bolsillos.
Cargados como camellos para cruzar un desierto y contentos como niños.
Cruzamos el Río Negro y nos despedimos del Valle para adentrarnos
en la inmensa meseta.

Al fondo el Cerrito de la Cruz

Al fondo el Cerrito de la Cruz

Al fin estábamos rumbo a El Cuy en la ansiada soledad del camino que se pierde en el horizonte esperándonos.
El calor aumentaba denso y poderoso. Almorzamos a la mediasombra de un toldito que Cacho, mi compañero de viaje trajo con gran acierto para estas ocasiones. Probamos avanzar en la peor hora hasta Tricacó,paraje donde hay una estancia al costado de la ruta. Unos 30 kms. En las bajadas el aire digamos fresco nos consolaba pero seguían largos repechos donde nos sentíamos un pollo al spiedo. El agua en nuestros recipientes estaba para hacer mate. Derretidos y sedientos llegamos a Tricacó, entramos unos 400 metros desde el camino a un establecimiento grande con casas, galpones corrales y vehículos. Nada ni nadie se movía a esa hora de siesta calcinando la tierra y nosotros avanzábamos timidamente estirando el cogote como pidiendo permiso. Encontramos un señor y un pibe joven sentados a la sombra de un tinglado bien al fondo junto a la cocina, sobre unos bancos de madera. Nos convidaron a pasar y compartimos unos cuantos mates mientras conversamos de viajar en bici hasta Roca. El señor mayor se planteaba muy serio comprar una y ahorrar el pasaje de colectivo cada vez mas caro. No me animé a desanimarlo.
Cuando le pedimos agua, antes de salir, este hombre de quien no recordamos el nombre nos dió una botella de gaseosa grande con agua congelada, nos la regaló.  Agua bendita. cacho8Salir de Tricacó son 4 kilómetros de subida muy duros otros tantos suaves y desde allí bajar con el fresco de la tardecita y la alegría de ver El Cuy allí abajo.

Un brindis de gaseosa con galletas para festejar y apagar una sed de infierno.
Nuestra presencia sentados en una mesa en la puerta de un bar y almacén
llama la atención de los parroquianos que esperaban de hacía horas nuestra llegada. Muchos de los coches y camiones que nos pasaron en la ruta habían ya contado que por el camino venían dos en bicicleta.
 Cruzamos la ruta que atraviesa El Cuy exactamente por la mitad de norte a sur y nos apersonamos en la panadería Nati.
Ahí nos esperaba justamente Nati,amiga de Luisa Calcumil, su hija Aylen, la nietita y Pablo el yerno. En el patio de su casa armamos la carpa después de unas facturas grandotas con mate calentito que nos convidó nuestra anfitriona.

 Día 2 . Descanso en El Cuy

Nos quedamos un día en El Cuy para recuperarnos y de paso conocer un poco el lugar. cacho9Visitamos la Escuela y el Albergue Escolar a la mañana y por la tarde fuimos caminando a las bardas que cubren el poniente de este pequeño pueblo de unos 400 habitantes. Estas bardas que aparentan poco esconden mucho y se transforman en grata sorpresa una vez que llegamos arriba. Montañas distantes al sureste y un extraordinario mundo de valles y mallines cortando la barda en dirección al sur y al oeste.
Nos contó luego Nati que existen caminos vecinales que llegan a Cerro Policía por los que en un tiempo ella viajaba cada sábado a llevar pan hasta Naupahuén; y Aylen recordaba un par de viajes con su tío de peregrinos caminando hasta el santuario del Maruchito en Aguada Guzmán.

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Empezamos rápido a soñar y nos prometemos cruzar esas bardas montaña que cubren centenares de kilómetros con sus cañadones gigantes llenos de verde algún día. El Cuy se encuentra en el mapa como parada obligatoria en casi todos los viajes posibles a la línea sur. Sin duda volveremos para cumplir nuestro deseo.

Día 3 El Cuy – Chasicó . La prueba verdadera

El Cuy – Chasicó  – 20 de marzo
Distancia: 80 kms. Tiempo de pedaleo: 6 hs 55′                                                 Promedio: 11,5 kms.p/h
Hora de salida 8,15   Hora de Llegada: 18,45

la galleta y el sol saliendo en El Cuy

la galleta y el sol saliendo en El Cuy

Con una galleta humeante y calentita recién salida del horno nos despidió Nati. El sol ya estaba alto cuando encaramos la subida que nos llevaba rumbo al sur.
Había llegado el día de bajar a la tierra y encarar el camino de verdad. La prueba de rodar sobre asfalto había sido superada. Era previsible. Ahora esperaba el ripio, arena,piedras, serrucho…, y las subidas largas. ¿seré capaz de subir cuestas empinadas?. ¿aguantará el carro?. ¿aguantaré yo mismo?. Será que a los pocos kilómetros saltan las ruedas en pedazos y nos quedamos a pata. Será que pasar las subidas resulta un esfuerzo imposible de soportar y me la paso empujando la bici con el carro transformando el querido sueño en un vía crucis patagónico.
Quedaban 30 kilómetros de asfalto hasta el empalme con la ruta para empezar a responder y espantar los presagios negativos. Y de que manera.
Apenas bajamos al camino de tierra la velocidad bajó bruscamente.
“Despacito por las piedras” aconseja el dicho y aquí no queda alternativa.
Las impresiones eran buenas, en las subidas iba parejito y me quedaba resto. 
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De pronto sobre un arbusto un pájaro nos miraba mostrando su pecho blanco. Un Ñanco. Para los antiguos habitantes de esta tierra el Ñanco es un animal sagrado y si se presenta en el camino y muestra su pecho al viajero es señal de buena fortuna.
 

 

Cambió el paisaje, los arbustos altos que dominaban el paisaje
desaparecen cuando el terreno comienza a hacerce mas accidentado.
Vamos tranquilos, en una cuesta se detiene una vieja F100, dos paisanos me conversan y me convidan un trago de cerveza caliente. Iban muy alegres. Zenón Curaqueo al volante, me pidió que lo mencionara en la radio. Es la primera señal que recibimos de unas cuantas que vendrán en el viaje, mucha gente sabe por el programa de radio “Mateando con Tiempo” que vienen unos ciclistas de viaje. A los pocos metros pinchazo. Rueda trasera del carrito. Cambio de cámara y continuamos.
La tarde nos empieza a apurar y aparece el cansancio para quedarse.
El mapa indica que ya llegamos a Chasicó y nosotros estábamos ahí. Nada a la vista que indicara al menos cercanía con el lugar. Seguíamos otra subidita… y nada, la próxima…,nada; a esas alturas el mapa tan elogiado en otras ocasiones fue digamos duramente criticado. Nada que hacer.Como dicen el refrán en Italia. Ti piace la bici? Pedala. ¿Te gusta la bicicleta? Pedaleá. Cuando el sol crecía para esconderse al frente aparecío Chasicó.
chasico1Un mallín, caballos tranquilos pastando, un paredón natural de piedras iluminado
por las últimos rayos solares.Una estancia arbolada, grande, entramos y tres paisanos
sentados en la puerta de un galpón nos reciben obviamente muy sorprendidos. Ante la perplejidad de nuestros interlocutores pruebo comparar la bicicleta con el caballo. Allí mismo se cotejan los tiempos y la velocidad de viaje. Comprobamos con orgullo que el trayecto que recién habíamos terminado resultó ser bastante mas rápido de hacer en bicicleta que cabalgando. Eso si en nuestro caso el que queda fundido es el jinete.
Hablamos con Omar Huachaqueo, un hombre joven, hace poco dejó la esquila para trabajar de encargado en esta estancia, cuando le preguntamos por detalles del camino dió cuenta de los parajes de alrededor nombrando cada uno en lengua mapuche con acento claro y preciso,como lo hace alguien que sabe. El también había escuchado en “Mateando con Tiempo” de la Bici de los Títeres. Nos ofreció para acampar un espacio en medio de una arboleda en la entrada junto a la tranquera. Lugar destinado justamente para aquellos que están de paso. En la “matera”, así le llama la gente a estos sitios, quedaban huellas de algún fogón. A pocos metros un jaguel, la roldana, tirar de la soga y un balde de agua fresquita para apagar la sed y como quien dice una remojada. Demasiado fresquita para un baño.
Todo cerraba en armonía y la noche también.
Dormimos sobre el piso como si fuera colchón de plumas.

Día 4 – Chasicó – Mencué. Las Piedras

Chasicó – Mencué – 21 de marzo
Distancia: 64 kms. Tiempo de pedaleo:  6 hs. 15′                                                        
Promedio: 10,1 kms.p/h
Hora de salida 8,00   Hora de Llegada: 17,15

Nos despide Omar Huachaqueo, mientras abre la tranquera, el “Tite”, así le dicen a este paisano respetuoso y sencillo que sonríe y levanta su mano mientras  salimos al cruce de rutas donde se ven el lugar que nos albergó de un lado y del otro un puesto de vialidad vacío y medio abandonado, una imagen que sintetiza el estado lamentable de los caminos.

rafa.033El Gauchito Gil no falta en ningún cruce y en bajadas o subidas peligrosas.
Las banderas rojas nuevas y relucientes pronto serán  girones de flamear con empeño todo el tiempo con el viento parejo de estos lugares.
                                                     Al frente nuestras sombras largas. Miramos atrás y lo que habíamos subido
durante horas el día anterior se ve allá abajo en el horizonte donde el sol asoma. De arranque una buena trepada para llegar a una pampita donde de modo sutil comienzan a aparecer piedras grandes unas sueltas otras amontonadas.

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El camino hasta Mencué serán vallecitos y pampas, subidas y bajadas.
Se ven mallines verdes salpicados por la presencia de caballos y ovejas
Rinconadas en la montaña con algún arbolito solitario que delata la presencia de un puesto.
rafa008Las piedras dominan ahora el entorno omnipresentes. Cada vez mas grandes y diversas.
Su color oscuro contrasta con el amarillo dominante, hay rocas redondas, cuadradas,
chatas, parejitas, quebradas.
Del tamaño de una heladera hasta el de un coche o un colectivo. Algunas 
juntas en formaciones gigantescas alcanzan la dimensión de una casa o un galpón y parece que alguien las hubiera colocado allí con cuidadosa armonía, un artista delirante, un albañil muy fuerte quizás…
rafa.010Paramos a cada rato a sacar fotos. Estamos felices; las vistas que nos
brinda el paisaje pagan con creces cualquier sacrificio hecho o por hacer.
El camino contrariamente a lo que nos dijeron casi todos se presentaba
firme y bastante amable. Avanzamos parejo y sin problemas.
Antes de lo esperado llegamos Palenque Niyeu sitio previsto para el almuerzo. Íbamos tan bonito que seguimos otra subida con el envión y entramos a otro vallecito rodando por una bajada absolutamente llena de todas las piedras y rocas gigantes juntas. Impresionante.
rafa015Abajo había una arboleda y el arroyo Michiguau. Almuerzo y descanso ideal con sombra.
Mencué estaba cerca y el tiempo de nuestro lado con viento a favor por tercer día consecutivo.
cachovideo2A las cinco de la tarde cumplimos nuestro primer gran objetivo: llegar a Mencué andando en bicicleta con los títeres a cuestas. 
Nos esperaban un día mas tarde pero igual había lugar para nosotros en el albergue escolar nos recibió Dayana una de las docentes y luego Mario, el portero, encargado, asador y amigo de todos los chicos.
Cocina, cama y ducha caliente y no hacen falta comentarios.                              Para celebrar mas tarde un brindis fresquito prometido y largamente esperado.

 

 Días 5 y 6  - Descanso y Turismo

Los niños del albergue estaban en sus casas, en el campo, con sus padres.
Cada dos semanas una camioneta land rover da una gran vuelta por huellas y caminos vecinales y pasa a buscar a los chicos de 6 a 14 años que deben vivir lejos de sus familias para estudiar. 

 Un domingo entero para descansar.
A la mañana vamos a la panadería,la única, una casa donde hacen y venden pan. Ya nos había contado Naty, la panadera de El Cuy, hacer pan en estos lugares donde se conserva viva la tradición del pan casero y las tortas fritas
no es un gran negocio, pero algo se vende. El panadero de Mencué, un tipo casi cuarentón, medio rubio,venido de Valcheta, nos había cruzado en el camino y estaba ansioso por encontrarnos para charlar y tratar de entender lo que para él era una locura. Le hacemos un resumen de nuestro viaje como para curiosos y elogiamos obviamente el paisaje. Nos responde que él viaja a la ciudad de compras un trámite lo mas rápido posible mejor así llego temprano y las piedras…, ah! si, las piedras, yo ni miro las piedras, están ahí y no le damos ni bola. Si la gente que viene de afuera se para y saca fotos. Son lindas las piedras…
Nos regaló un kilo de felipes y nos mandó cariñosamente al manicomio.    cacho6Un pueblo en la Línea Sur. Unas cuantas casas, de adobe la mayoría, un par de edificios públicos robustos y antiguos.         La plaza, la parroquia
y un templo evangélico muy bien hecho en adobe.La escuela. Varios almacenes chiquitos, algunos con mesas para sentarse a comer. Un pool con videos donde se juntan los mal arriados que van quedando de madrugada para ser vigilados comodamente por los dos únicos policías del destacamento.
No hay Internet. No hay señal de celular. Sin embargo dos adolescentes
pasan caminando con un teléfono escuchando música.

 No hay evento que modifique la poderosa e inquebrantable calma del lugar. Los almacenes y bolichitos abren sus puertas un domingo igual que un lunes o cualquier otro día de la semana. Tódos los días son hábiles y feriados a la vez.rafa.037

 El lunes dimos una vuelta en bici para aflojar las piernas entumecidas
que se negaban a dar vuelta los pedales con un mínimo de entusiasmo.
rafa019Fuimos a Mencué Viejo, un paraje hermoso  10 kms. al noroeste del pueblo.
donde nuevamente aparecen formaciones rocosas en cañadones y mallines que se abren
en todas las direcciones. Montones de ovejas se refugian entre las piedras.

Cuando regresamos a la tarde empezaban a llegar los chicos, el albergue
hasta entonces vacío y silencioso se va poblando de voces y movimiento.
rafa.035El sitio tiene sus particularidades. Un salón grande con mesas, bancos
y dos televisores arriba de una biblioteca.
En cada extremo hay una habitacion con cuchetas con baños grandes, duchas y una pileta larga, de una cuerda cuelgan medias y calzoncillos que cada niño debe lavarse. La cocina , un depósito chico con bastante de comer y un freezer lleno de carnes recibidas en donación.Aparte un lavadero grande con máquina y secadora. Afuera un tubo de gas grande que hace del albergue uno de los pocos sitios bien calefaccionados del pago.
También hay un taller de zapatería donde se hace distintos tipo de calzado
y se arreglan de botines hasta alpargatas. En un cuarto del patio hay una jaula de codornices, donadas por una madrina del albergue, una señora de Mar del Plata.    mencué.residencia                                                                                                                                                                        Trabajan el director Raúl, cuatro docentes celadores Elena, Dayana, Arturo y Sebastián que se quedan de a dos por noche a dormir con los niños. Uno en cada cuarto. Hay entre  cuatro y seis señoras entre cocineras y personal de limpieza.
El ambiente es amable y familiar en el lugar, la convivencia con niños lejos de casa predispone a los adultos a un trato cuidadoso y especial.
Y los chicos son maravillosos. Casi todos están habituados a participar en las tareas de campo y algunos ya son baqueanos. Sentados en las cuchetas y recién llegados de sus lugares dos conversaban con seriedad de adultos.

Había dos chivas maniadas ahí en tu casa.
Son forasteras
Ah son forasteras?
Si por eso están maniadas si las soltamos se van.
Caminan?
Si.
Y caminan mucho?
Si son caminadoras, se van lejos.

 

Día 7 . Títeres en la Plaza . Martes 24 de Marzo.

Difusión

El tiempo estaba muy bueno y caluroso decidimos hacer la función en la plaza, a las 6 de la tarde cuando baja el sol. difusion5A la mañana preparé la bicicleta y el carrito con su traje de fiesta, lonas y banderines de colores mas la corneta, fundamental. Un pequeño amplificador, micrófono y lista la propaladora.
Al mediodía salí con el vestuario y la trompeta a dar una vuelta entera
al pueblo anunciando la función.
En Mencué viven unas 300 personas, cuestión que en menos de una hora
recorrí de punta a punta y por cada rincón invitando a la gente
que se asomaba por las ventanas o salían al patio extrañados y sonrientes.

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Terminada la difusión quedó espacio para tocar música en el comedor mientras los niños almorzaban.cacho.15

La Función

A la tarde todo estaba preparado.
El retablo atado con sogas y piedras para el viento.
Los instrumentos y los títeres en su lugar y la duda que pica en la panza.
¿vendrán muchos?, ¿me darán bola o me matan con la indiferencia?
Salieron los niños de la escuela y siguieron de largo…; iban a tomar la leche.
Al rato empezaron a llegar.Primero los chicos, después algunos grandes, abuelos. Despacito y buscando la sombrita, a la hora señalada casi todo el pueblo estaba allí. Un grupo de adolescentes que jugaba a la pelota paró ni bien sintieron la trompeta y de lejos también se prendieron. En frente sobre la caja de una vieja F100 una familia entera miraba.funcion2

funcion3En ese contexto natural con las montañas alrededor Juancito y María son por un rato
los personajes mas famosos de Mencué y el titiritero se ve calidamente obligado
a poner alma y empeño para retribuir tan respetuosa atención.

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A la noche, después de preparar las bicis, el equipaje y las provisiones
charlamos con Sebastián, docente mendocino, casado con una maestra rionegrina y baqueano en todo. Lo escuchamos hablar de los inviernos con admiración y perplejos cada vuelta que nos cuenta de temperaturas treinta bajo cero y nevadas que enterraron caballos de pié, así los encontraron muertos.
Uno se pregunta ¿como es posible soportar el frío?.
Miro los niños del albergue a mi alrededor saludables, vitales y alegres
y pienso: lo que no te mata te fortalece y de que manera.
Le consultamos a Sebastián como ya lo habíamos hecho con otros por el camino de vuelta. Nuestra intención: ir hasta Palenque Niyeu y allí tomar por Lonco Vaca hasta Aguada Guzmán. Que hay tranqueras, que hay huellón profundo, que el Dakar dejó el camino destrozado. rafa020Empezamos a dudar. Sebastián llamó a Adrián de unos doce años, ya habíamos estado tocando la guitarra. El está aprendiendo como puede sin nadie que le enseñe, igual ya toca
un poquito, milonga y valsesito. El maestro le pregunta por el camino y el muchachito bien seguro y baqueano, a fin de cuentas allí esta su casa, nos dió las certezas que precisábamos para animarnos.

cacho.16Como tarea de la escuela las niñas mas grandes me hicieron un reportaje en la cocina del albergue.                                                                                                                                                 

 

Día 8 – De regreso

Mencué – Aguada Guzmán – 25 de marzo
Distancia: 99 kms. Tiempo de pedaleo: 8 hs. 20′                                                                   Promedio: 11,8 kms.p/h
Hora de salida 7,45   Hora de Llegada: 19,25

Nidia la cocinera del Albergue estaba tan contenta, íbamos a pasar por sus pagos, nos enumeraba los puestos y detalles del camino con tanto entusiasmo. Efectivamente pasamos uno por uno los campos y tranqueras como nos había contado esta hermosa y humilde abuela paisana que nos despidió con unas medialunas caseras rellenas con dulce para el viaje. Salimos de Mencué. El sol nos cierra los ojos presagiando buen día. .
El viento sigue solidario nuestra marcha y las bajadas son definitivamente mas largas que las subidas. Pasamos nuevamente por Michiguau, Palenque Niyeu y desviamos el camino ahora si por una huella firme rumbo al norte. El camino del Dakar. Hacía como una hora veníamos observando y preguntándonos que sería ese tajo casi vertical que cruzaba el campo allá al fondo. ¿Una picada de petróleo?, ¿una línea de alta tensión?. Era nuestro camino. Una subida corta muy abrupta y pedregosa imposible
de negociar hasta el final pedaleando. A la mitad por primera vez en el viaje tuve que bajarme y  esperar que Cacho suba, deje su bici y baje para empujar juntos el carro unos 200 metros.

La tierra cambia a un color rojo en la parte alta, llegamos a un punto
panorámico fantástico con una bajada larguísima de premio.
Valles y quebradas se pierden en todos los sentidos.
El arroyo Lonco Vaca brilla a lo lejos y se pierde rumbo al río Limay.

rafa030Avanzamos hasta encontrarnos de frente con un campito llenos de piedras gigantes dispuestas de modo simétrico y misterioso, como si fuera un templo extraordinario. Paramos en un puesto situado en el fondo de la bajada,
y subimos trascartón la cuesta mas larga y difícil de todo el viaje.
Unos cuantos kilómetros durísimos de ripio y arena.
rafa026Un par de veces me vi obligado nuevamente a poner pie a tierra y
Cacho tuvo que venir a darme una mano para terminar el repecho empujando el carrito entre los dos. Así y todo fueron unos pocos metros.
El resto de la trepada conseguí subir andando dientes apretados y
aguantando firme como buen ciclista orgulloso de su capacidad de sufrimiento. Al final miramos atras y el premio es inmenso.

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En un momento apareció la ruta ancha y un paisano con su caballo
detrás de un alambrado nos grita que le mandemos saludo. Al gaucho Bernabé y al pingo también.

cachovideo3Aguada Guzmán nos esperaba bien bonita en hospitalidad aunque algo esquiva en fortuna. Un almacenero, el turco Raúl nos ofreció un galpón vacío y allí pusimos la carpa sin estacas. Un sitio feo pero reparado y seguro. La electricidad funciona unicamente  de 20 a 24 hs.
El agua sube al tanque con luz, nos ofrecen ducha pero no hay agua suficiente. Es tarde y tampoco hay cantidad suficiente de agua para llevar al otro día. Y el agua que conseguimos, la de todo el pueblo, tiene un gusto salado. Cocinando una sopa crema nos quedamos sin gas y la garrafa de repuesto no anda y bueno…, a dormir medio hambrientos y mugrientos.

Día 9 -  los presagios

Aguada Guzmán – Estancia La Blanca – 26 de marzo
Distancia: 85 kms. Tiempo de pedaleo: 7 hs. 25′                                            Promedio: 11,5 kms.p/h
Hora de salida 7,30   Hora de Llegada: 19,15

“¿por Aguada Guzmán?, hay mucha arena, van a tener que caminar.”
Así sentenció sonriendo un señor medio gordito cuando caminábamos por El Cuy. Tantas cosas te dice la gente cuando viajás en bicicleta.
Unos piensan desde el auto y lo que es bueno o malo para su coche igual para el ciclista; otros se ven a si mismos andando en la bici y como ellos se cansan de ir al kiosco suponen imposible rodar en cualquier terreno.
Unos cuantos te miran desconfiados como tomando distancia y dejan traslucir un muy bonito pero ya les va a tocar sufrir así se dejan de embromar con esa locura. Hasta ese momento nada había resultado tal los pronósticos agoreros y pesimistas.      

 Salimos de Aguada hasta el santuario de el Maruchito, santo popular patagónico.rafa031 Allí en un predio alambrado hay un curioso templo en
construcción con      forma de guitarra , una capilla llena de velas ofrendas coloridas y dos cuartos de de material con un fogón, leña, un poco de yerba, azucar, sal, cosas que deja la gente para los peregrinos. Sin gas nos habíamos levantado sin tomar mate y esperábamos llegar a este sitio para desayunar así que uno de estos cuartos nos abrigó para calentar agua en el jarrito y echarle algo caliente a la panza.
Antiguamente en el campo se le decía “marucho” al ayudante del carrero.
El “maruchito” era un jovencito que acompañaba un carrero viejo y solitario que llevaba una guitarra medio escondida entre sus cosas, no la tocaba por alguna dolorosa promesa. El muchachito una noche se encontró con el instrumento y no pudo resistir la tentación de rasgar sus cuerdas; el carrero que estaba tomando con otros gauchos junto a un fogón, borracho escuchó su guitarra y ciego de furia golpeó al “maruchito” hasta matarlo. Los presentes impresionados dieron cuenta de lo sucedido y el tiempo transformó la trágica historia en leyenda y a un jovencito campesino anónimo en santo popular. Por eso se ven guitarras dejadas allí en la capilla como ofrenda y de allí la forma de la nueva capilla futurista que ciertamente contrasta con el paisaje.

Rodamos rápido sobre un camino arenoso pero firme hasta que antes de llegar a Cerro Policía vemos al frente una subida de 8 kilómetros de arena suelta y como había dicho el señor gordito con sonrisa “van a tener que caminar” caminamos y como caminamos.
cachovideo1Bajo el sol del mediodía por esas dunas empujando el carro con todas las fuerzas para avanzar 20 a 30 cms cada envión. Hasta que llegaba Cacho destruido también de empujar su bici con alforjas y entre los dos pasábamos la parte dura y así unos metros pedaleando y vuelta a encajarse.
El promedio hasta entonces nos indicaba un horario de arrivo a Cerro Policía previsto para antes del mediodía. Nos atrasamos casi dos horas y quedamos al borde del nocaut.
Una camioneta moderna con aire acondicionado para el ingeniero,
una pala mecánica del jurásico y un camión volcador de la misma era
trabajaban allí a un ritmo que me hace pensar que nunca van a acabar.
En el momento mas difícil el camionero se detuvo a mi lado y me ofrece ¿te llevo?. Dije que no, unicamente y sólo por ésta vez. Estamos probando como es ir en bici y voy a probar hasta las últimas consecuencias. Ahora que probé temgo muy claro que si toca vivir la misma situación me subo al vehículo con bici y carro de un salto.                                                                            Cerro Policía fué un oásis, en el almacén Dani-Lu repusimos con gaseosa, fruta, sanguches de atún y para culminar la resurrección nos ofrecen un bañito para una ducha increíble y perfecta que agradecemos para siempre.
 
Reposados y limpitos continuamos a ver como había quedado el cuerpo después de la paliza así que suavecito al principio y al final de nuevo apretando y apretando con las piernas primero, con la cabeza después, con el corazón y por último con el alma conseguimos alcanzar ese sitio que hacía rato se dejaba ver a lo lejos cuando la tarde se iba volando en un vuelo de colores que jamás olvdaré haber visto en medio de la fatiga y la dicha que se mezclaban y me animaban total todo estaba tan hermoso que si tocaba dormir en la ruta tocaba pero aquella arboleda y el compañero que me animaba una cuesta mas y llegamos. eala-blanca1Al filo mismo del atardecer extenuados llegamos a la Estancia La Blanca,
así figura en el mapa lo que es en realidad un campo chico con un puesto. En el lugar encontramos a Ernesto.  Conversamos un rato en el alero de un rancho de adobe donde colgaban sogas de cuero y lazos cuidadosamente enrollados.
Apoyado en la pared un telar mapuche con un tejido sencillo, una matra
que estaba tejiendo la compañera. En un costado varios cueros estirados,
cazador el hombre. Dos caballitos en un potrero grande y pelado.
Abajo se veían corrales en medio de tamariscos al lado de un tanque de agua. Pueden acampar ahí nos dijo el paisano señalando este sito cuando la oscuridad empezaba a ganarle su espacio a la tarde. En estas circunstancias después de un día entero gastando energía, el hambre es tan grande que unos tallarines en plato de lata con un diente de ajo y queso mas una ensalada, sentados en el piso junto a un fueguito nos resulta infinitamente mas rico que un banquete en el restaurante mas distinguido del mundo.cacho.12

Será distinguido como bueno para algunos en particular lo que para otros
nada tiene de interesante y ahí me encuentro en la última noche de viaje
bajo un cielo de estrellas en luna nueva. Manchas, ríos y mares de estrellas.
Y me siento distinguido por el destino y la buena fortuna de estar allí
como testigo de tan magnífico espectáculo.

 

Día 10 – Asfalto y Llegada                                                                                            Estancia La Blanca – General Roca – 27 de marzo
Distancia: 92 kms. Tiempo de pedaleo: 5 hs. 30′                          Promedio: 16,8 kms.p/h
Hora de salida 8,45   Hora de Llegada: 16,15


eala-blancaNos tomamos unos mates con Ernesto y su señora. Tienen un niño en el Albergue Escolar de El Cuy. Le pido permiso para sacar unas fotos del telar y el mismo suavecito se acomoda a un costado como para entrar en cuadro.
De nuevo el respeto y la humildad. Tanta suavidad para dirigirse al otro y para escucharlo. Me pasaba el mate en un gesto tan medido y delicado que parecía me estaba entrgando un preciado tesoro de cristal. Pienso tanto en la gente que dice “no seas indio”, “se me despertó el indio”, para referir a normas de conducta impropias y confirmo una vez mas que el racismo y la
ignorancia se complementan para perpetuar prejuicios crueles y estúpidos.
    
Arrancamos tranquilos y con tiempo. Sin apuro, total a menos de 15 kms
esperaba la cinta asfáltica. Después de haber rodado cientos de kilómetros
por el ripio esperábamos con ansia pedalear en una superficie lisita.

En un ratito cerramos el círculo de mapa y retomamos la ruta 6.
De pronto las bicis volaban viento medio atravesado pero a favor.
Una parada en el cerrito de la cruz, solitaria capilla de San Antonio
de Padua y punto de referencia en la ruta visible desde muy lejos.
Armamos por última vez el toldito mediasombra celeste que nos acompañó
imprescindible en cada parada del camino a la hora de comer y descansar.

Quedaba la bajada de Zinelli, en este caso subida. Nos había quedado
impresa en la memoria como una gran dificultad a superar de regreso.
En uno de sus repechos, por 500 metros tocó subir contra viento,
los únicos de toda la travesía.
Llegamos a la última meseta muertos de risa, esta subida tan temida
en el recuerdo, pasadas el montón de ripio y arena que pasamos resultó
un trámite, incluido el contraviento.
cacho. video.4Además ya estábamos sintiendo el Paso Córdoba apenas detrás del
par de lomas que faltaban para la última bajada rumbo al puente.
Paramos para un último mate junto al camino antes de cruzar el río
y enfilar por las mismas calles de chacra que nueve días antes nos
habían visto pasar rumbo al viaje que acabamos de compartir.