Miércoles, marzo 4, 2009
A veces el primer paso es el mas difícil de dar cuando nos decidimos a concretar una idea, un deseo. Un sueño hasta ese momento sólo real en imágenes fantásticas producidas por nuestra ilimitada fantasía.
La primera aproximación en este terreno puede darnos una idea de cuanto será posible concretar o cuan grande puede ser la frustración.
En éste caso particular la gran pregunta era:
¿Será posible llevar cargado el carrito con la valija, el sonido y los instrumentos? .
Y así fue como llegó la oportunidad. Un caluroso domingo de reyes. Después de muchos amagues se acabaron las excusas. La ocasión se presentaba única.
Me esperaba un lugar mágico, a orillas de un gran brazo del Río Negro. En la isla 58, en mi ciudad, a 10 kilómetros de casa. En el club Ecológico El Parador. Lo de Cachito.
(anfitrión en el club, compañero de viajes en bici y cómplice en este proyecto)
A la sombra álamos y sauces di una función de “Juancito y María… otra vez”. A la gorra. Salió muy bella, aunque no recuerdo tanto la presentación.
Lo que si valía era que cargué con el carro, la valija con los títeres, un pequeño amplificador, el tambor y el charango.
El carrito rodaba despacio pero avanzaba. De regrso al atardecer mis sueños se desbocaron
y ya iba subiendo cuestas por la meseta con la certeza de que era posible.

No tengo fotos de la función pero compartimos una vista desde el lugar donde sucedió.
Al fondo se ven las bardas y arriba la meseta, allí comienza la zona conocida como línea Sur.
